Directores de instituto podrán expulsar al alumno al momento, sin más trámite
Directores de instituto podrán expulsar al alumno al momento, sin más trámite
La LOE aumenta el poder de este cargo directivo a partir del próximo curso: Ahora sólo puede echarlo siete días, si el Consejo Escolar del centro lo aprueba
Los alumnos más problemáticos que habitualmente estropean el trabajo del profesor en el aula lo tendrán más complicado para seguir erre que erre durante el próximo curso, porque los directores asumirán la responsabilidad de expulsarlos cuando quieran quieran. La Ley Orgánica de Educación -LOE- aumentará el poder del máximo responsable de los equipos directivos para que pueda aplicar la máxima pena al alumno más conflictivo.
Los colegios e institutos lo tenían muy difícil hasta ahora para imponer sanciones a sus estudiantes. El mayor castigo consistía en la expulsión de uno a siete días o el traslado de centro. Una sanción que decide la comisión de convivencia del centro escolar, después de hablar con el chaval afectado y los compañeros que han podido estar implicados en el acto de desagravio. Después, también se habla con la familia, el profesorado y así se puede esfumar un mes después de registrarse este suceso. Y lo más ilógico, la familia del alumno expulsado podía recurrir la decisión de la comisión de convivencia y lograr que la sanción se quede sin ejecutar. «Lo hemos tenido muy difícil hasta ahora por culpa de la lentitud de la sanciones», comenta el director de un céntrico instituto de la capital granadina que prefiere mantener su anonimato.
La nueva Ley Orgánica de Educación (LOE), después de varias enmiendas, deja en vigor una medida que contemplaba la Ley de Calidad aprobada durante el Gobierno del PP, la que dice que los directores podrán imponer sanciones en el acto cuando se trate de faltas muy graves, es decir, las que alteran gravemente la convivencia del centro. Pero la LOE introduce una salvedad, que los padres o tutores del estudiante pueden solicitar, si no están de acuerdo con esas medidas, que el consejo escolar del centro las revise. Esto soluciona uno de los grandes problemas que existían de lentitud a la hora de aplicar sanciones, dejando a la vez en manos del consejo escolar de cada centro la labor de control para que no se produzcan extralimitaciones.
Ahora, los directores reclaman una revisión de esas sanciones que se imponen, normalmente, de expulsión del centro durante un periodo de tiempo. Las medidas correctoras, cuando se precisen, deben estar orientadas a la modificación de conductas y a la adquisición de hábitos y habilidades sociales necesarios para la convivencia, dice el director consultado.
La LOE concederá de ese modo a los directores una herramienta para atajar los actos de indisciplina. «El actual procedimiento sancionador deja mucho que de-sear. Necesitamos un cambio de normativa. Hay que reforzar la autoridad de los equipos directivos para hacer frente a las conductas inadecuadas, de indisciplina», comenta Manuel Jiménez, profesor de Dibujo en un instituto público de enseñanza secundaria.
Los padres, sin embargo, advierten de que para atajar la indisciplina en las aulas también hay que dar formación al profesorado en resolución de conflictos. «Ahora hay más situaciones conflictivas, con la inmigración, las necesidades educativas especiales. Los docentes deben adquirir esas habilidades», destaca la presidenta de la AMPA de un instituto del cinturón metropolitano granadino.
Los sindicatos de la enseñanza denuncian desde hace tiempo la pérdida de autoridad de los docentes y la «indefensión» en la que se encuentran ante la extensión de los insultos, descalificaciones, desobediencias y desprecios -tipificados como ‘baja conflictividad’, que minan su integridad psíquica.
Los directores de los centros públicos de enseñanza aplauden este aumento de poder, pero llevan años exigiendo un mayor respaldo de la administración pública ante la progresiva carga de nuevas responsabilidades: comedores escolares, aulas matinales, más actividades extraescolares, libros gratuitos o participación en más proyectos educativos. «A la Administración siempre hay que estar pidiéndole porque de ella no sale nunca un reconocimiento al trabajo que sacamos adelante con mucho esfuerzo y muy pocos medios», concluye el director consultado.
Ideal, 17/01/07