Tiflolibros: la primera biblioteca electrónica para ciegos de habla hispana
Con la aparición de la biblioteca electrónica para ciegos, las personas con discapacidades visuales pueden acceder al placer de la lectura, navegar una biblioteca electrónica y elegir entre los casi 19 mil títulos disponibles que brinda Tiflolibros
Y para quienes no tienen PC o no se animan a usarla (les recordamos que la computadora al igual que los libros “no muerde”), la biblioteca les acerca un “audiolibro”, que se puede copiar en CD y en formato MP3.
Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), unas 550 mil personas sufren alguna discapacidad visual en la Argentina. Y solo 800 son usuarios de Tiflolibros. “Hay un montón de ciegos que están aislados. O personas que pierden la vista y piensan que lo único que pueden hacer, es quedarse en su casa”, explica Pablo Lecuona, uno de los fundadores de la biblioteca digital. “Hay gente que viene en busca de lectura, y descubre amigos. La biblioteca se construye entre todos y se crean muchos vínculos. Cada uno puede aprender y ayudar a otros a aprender”.
La génesis
“Avisamos a todos nuestros amigos, mandamos un mensaje a las listas para ciegos a las que estábamos suscriptos (donde la mayoría eran españoles, sólo alguno que otro era de países latinoamericanos) y, esa misma noche, ya había dieciocho personas suscriptas a Tiflolibros”, recuerda Pablo Lecuona.
“La primera medida fue armar un catálogo con los datos de cada libro y la dirección electrónica de quien lo tenía. La segunda medida fue que el acceso a la lista fuera gratuito pero restringido a personas discapacitadas. La tercera fue armar un sitio web. Encontramos una revista que explicaba cómo armar un sitio gratis. Sin entender nada de servidores, nos lanzamos -cuenta Lecuona-. En principio era una página sólo de información: un servidor gratuito que nos daba espacio limitado, pero suficiente para lo que queríamos. Luego encontramos otro sitio gratuito que daba espacio ilimitado y permitía el acceso vía contraseña. Cuando conseguimos armar un lugar donde sólo pudieran acceder nuestros usuarios, colocamos allí todos los libros que teníamos”.
Así surgió la biblioteca, tan entusiasta como precaria: el sitio no ofrecía la opción de búsqueda; era una larga sábana de títulos ordenados alfabéticamente por autor. Luego contrataron un servicio de banda ancha y comienzaron a hacerse cargo de todo el proceso desde una misma central, ya con buscador propio y un rediseño de página (que incluyó un sector de información apto para todo público y un sector de biblioteca exclusivo para aquellos suscriptores que hubieran enviado la certificación de su discapacidad).
Poco a poco comenzaron a trabajar con distintas editoriales y recibir una cantidad importante de libros. Para garantizar que el material que recibieran no pudiera ser pirateado inventaron el Tiflolector: un formato en el que se encriptan los archivos de texto que los hace completamente inaccesibles para un lector vidente (no sólo para copiarlos e imprimirlos, sino que incluso evita que el texto se visualice en pantalla). El programa permite abrir los archivos no sólo en el formato encriptado (tfl) sino también en Braille.
“El trabajo con las editoriales es arduo. No es fácil llegar a la persona que decide, explicarle cómo podemos leer los ciegos a través de una computadora, y cómo protegemos los textos que nos dan, para que sólo puedan decodificarlos personas ciegas que usan programas lectores de pantalla. Lo que hacemos es ir a la entrevista con una notebook y mostrar cómo funciona el Tiflolector. Por lo general la recepción es buena. Lo que cuesta es que, luego de esa primera donación, nos sigan dando libros. Pero es cuestión de insistir y de ir trabajando con paciencia”, cuenta Mara Vilar, cofundadora y pareja de Lecouna.
Tiflolibros “en formato papel”
Tiflolibros publicó Ficciones sobre ciegos. La ceguera en la literatura, una antología de textos de distintos autores que con diferentes estilos abordan la temática de la discapacidad visual. Se trata de fragmentos, poemas y relatos de reconocidos autores como José Saramago, Jorge Luis Borges, Ernesto Sábato, Mario Benedetti y Eduardo Galeano, entre otros. Junto a los poemas, cuentos y fragmentos, la obra ofrece breves comentarios que invitan a la reflexión, a buscar la continuidad entre la ficción literaria y la situación real de las personas con problemas visuales.
La literatura opera aquí como disparador, nos permite observar el modo en que las personas y las sociedades, en distintas épocas, actúan frente a la discapacidad visual. El modo en que se tejen mitos en torno a personas con ceguera, mitos que en muchos casos se consolidan, se convierte en la base de nuestras actitudes.
Alrededor de una persona ciega se plantean frecuentes interrogantes: ¿Cómo reconoce el dinero? ¿Cómo hace para saber por qué calle transita? ¿Cómo hace para encontrar la puerta de su casa? ¿Cómo reconoce su ropa? ¿Cómo hace para viajar en el transporte público? ¿Cómo hace para saber cómo está el día?
Las ficciones literarias que se encuentran en esta obra son el marco para discutir y debatir sobre la temática de la discapacidad visual, eliminando a través de la difusión cualquier barrera para la integración de las personas ciegas. Ficciones sobre ciegos es un libro-donación: con la compra de cada ejemplar podrá colaborar con la Biblioteca Tiflolibros, asegurando la continuidad del servicio que la institución ofrece en forma gratuita desde la Argentina y para el mundo, a lectores con limitaciones visuales.