Tras el primer mes de clase
Ya ha transcurrido un poco más de un mes del nuevo curso. Para mí, el periodo más duro. Sobre todo si el desarrollo de las clases depende de los proyectos y materiales que uno mismo busca, prepara y elabora.
Mi mayor satisfacción: la marcha de la optativa Redacción y Diseño de Prensa (
aquí está la programación). Recojo ahora los frutos del gran esfuerzo que hice el año pasado con mi propia inmersión en TIC. Si alguien quiere curiosear, puede seguir mi blog de aula En el Villena y el Blog de blogs en el que están sindicados los de los alumnos.
Mi mayor reto: “hacerme” con el grupo de Compensatoria de 2º de de ESO. Ello implica, por un lado, conseguir llevar al aula proyectos que logren interesar a los alumnos, de modo que éstos vayan construyendo una imagen de sí mismos menos mala de la que tienen; y por otro, y esto no puede ser independiente del punto anterior, modificar su conducta, en absoluto adecuada para un contexto de aprendizaje. En otro momento me referiré al trabajo que estamos haciendo con una antología de relatos preparado ad hoc (de la que he hablado en una entrada anterior).
Mi pequeña “investigación”: entrecomillo porque la palabra me parece muy pretenciosa; pero no sé llamar de otro modo al proyecto que voy desarrollando en 1º de Bachillerato con el objetivo de integrar la educación literaria con la reflexión sobre la lengua, como un modo de abordar el exceso de contenidos de este curso, y también como una vía para que la reflexión gramatical tenga sentido. Si llego a algún sitio, prometo hacer público en algún momento el proyecto.
El enigma: qué caminos puede seguir la optativa de 1º de ESO Cultura Popular
. La semana que viene estrenaremos un blog para empezar a anotar las aportaciones de los alumnos. Poco a poco van comprendiendo de qué se trata. Hasta hay una niña búlgara, al parecer buena dibujante, que a lo mejor nos confecciona unas “cartas de Propp” (una idea de Rodari, como muchos sabéis). Ya informaré.
Articulo original de Felipe Zayas en Darle a la lengua